“LA SEGUNDA causa de muerte infantil en el mundo no es el paludismo ni la tuberculosis ni el sida, sino […] la diarrea”, informa la revista The Economist. Sin embargo, muchos niños estarían vivos hoy si ellos y sus familias se hubieran lavado las manos regularmente con agua y jabón.
Investigadores de la Facultad de Higiene y Medicina Tropical, de Londres, descubrieron que “lavarse bien las manos llega a reducir las enfermedades diarreicas en un 43% —menciona The Economist—. Y el mismo efecto puede producirse en las infecciones del tracto respiratorio, la principal causa de muerte infantil y de los adultos mayores. Un amplio estudio realizado para el ejército estadounidense reveló que los síntomas del resfriado desaparecían en el 45% de los soldados cuando se lavaban las manos cinco veces al día”. En los países en desarrollo, el jabón es un producto asequible para casi todas las familias. Con razón se lo ha comparado a una vacuna que está al alcance de todos… y que, además, no causa dolor.
Un libro muy antiguo también fomenta la limpieza. “Debemos mantenernos limpios de todo lo que pueda mancharnos el cuerpo” (Versión Popular, 1983) deberíamos lavarnos las manos siempre que usemos el inodoro, después de lavar o cambiar a un bebé, antes de cocinar o de sentarnos a la mesa y en cualquier otra circunstancia en la que podamos transmitir agentes infecciosos. Al lavarnos las manos con regularidad, mostramos consideración a nuestra familia y a los que nos rodean.


